En vísperas de las Fiestas Patrias que no tendré, comienzo
este segundo reporte desde Londres. Mientras ustedes se comerán el manso asado,
yo estaré aquí mirando con anhelo y desdén la carne del supermercado, que es
tan cara que pareciera que acá las vacas son de oro o al menos de molibdeno,
zinc o plomo. En cualquier caso, la única carne que he comido desde que llegué
ha sido un guiso de cordero en un local de comida turca en la feria de Camden,
que luego me pateó la guata un buen rato. Aunque también puede haber sido el
chile ultra picante que le eché al plato, contra la advertencia del señor turco
que me vendió la comida.
Desde la última vez que escribí han sucedido varios sucesos,
ya que han pasado más de dos semanas, si no me equivoco. Para resumir, algunos
de los hechos más pintorescos, o los que mas me importan a mi, aquí van:
Mis primeros días los dediqué a pasear, leer y
visitar lugares turísticos de la ciudad, de los cuales no saqué muchas fotos
porque mi celular saca fotos muy malas, y además la batería está muy mala y me
compré otra en un sucucho de mala muerte y resultó ser un bodrio. Sin embargo, como
soy un hombre más agudo que el promedio, fotografié cosas a las que nadie les
da bola, como un parquecillo donde fui a caminar y leer, y en lugar de
encontrarme con quiltros, hallé ciervos, en lugar de moscas, he aquí que vi
mariposas; en vez de guarenes, ardillas que clasifican la basura y la echan en el
basureros correspondiente para reciclar.
Quiltros londinenses
Algunos días después que yo, llegó Claudio, que
en ese entonces era un pseudo conocido ya que nos habíamos visto una vez y
hablado por facebook otras cuantas (aunque a decir verdad, lo conocía más por
la tele gracias a su trayectoria en teleseries como Romané, y no sé cuál más,
porque esa ha sido la única teleserie que he visto). En estas semanas nos hemos
visto harto entre paseos por la ciudad y buscando algún departamento para
vivir, búsqueda que ha sido de lo más infructuosa que hay. Pero tenemos fe,
aún.
A propósito de lugares interesantes, aparte de
la feria de Camden que ya mencioné –que es una especie de feria Santa Lucía
mezclado con el Persa si fuera un lugar cool y estuviera lleno de punks y gente
gótica y cualquier tipo de ser humano en general-, he aprovechado de pasear por
varios lugares emblemáticos de la ciudad, como la abadía de San Paul, la Torre
de Londres, el puente de la Torre, el cerro Calán y el Bowling de Apoquindo.
Como ya dije, no saqué fotos de estos lugares, pero si los buscan en google
encontrarán fantásticas imágenes.
El Teatro Caupolicán de Londres
Gracias a que Claudio es amigo de todo el mundo,
el sábado entramos gratis al London Eye (esa especie de rueda de la fortuna
gigante) y a London Dungeons, una especie de Mansión Siniestra de
Fantasilandia, donde los monos animatronix del año 85 son reemplazados por
actores, y que además es un paseo educativo por todos los lugares tenebrosos y
personajes macabros de Londres desde el siglo XVI hasta el XIX. Así que al mismo
tiempo de asustarse, uno aprende. Un concepto similar al de mis clases de
catequesis en el colegio.
Además, ayer fuimos a ver, nuevamente en
forma gratuita, el musical Wicked, que me habían recomendado con bombos y platillos,
pero que en el fondo no disfruté tanto como el sándwich de camarones con
mayonesa que me comí antes de entrar. Pero como a caballo regalado no se le
miran los dientes, dejaré mi crítica teatral para alguna ocasión donde ya no
tenga tema para escribir aquí.
Pero sí disfruté de buena gana una versión
bastante post moderna de Fuenteovejuna que fui a ver el domingo pasado con Florencia
(una chilena amiga de Claudio que conocía a algunos actores de la compañía). La
obra era en una especie de galpón, donde uno se sentaba alrededor, y además la
entrada incluía una cerveza, con lo cual se ganaron mi corazón desde el
comienzo. La puesta en escena era muy simple, pero muy graciosa, y con momentos
interactivos, como por ejemplo el matrimonio de Laurencia y Frondoso (supongo
que todos se leyeron Fuenteovejuna, no me vengan con leseras) donde el público
podía bailar o ir a recibir el ramo, o el momento cuando el pueblo conspira
contra el comendador Fernán Gómez, que tuvimos que bajar al patio gritando “Todos
a una, Fuenteovejuna!”, y para matar al comendador tuvimos que lanzarles
bombitas de agua. Todas las personas que me conocen bien saben que mi sueño
teatral es hacer una obra donde los actores lancen bombas de agua al público…
esto se acercó bastante.
Local de Fuenteovejuna
En otro ámbito de la vida, y por si todo esto fuera poco, y
como si esto ya no fuera una exceso de escritura, el lunes pasado comenzaron mis clases.
Mi colegio
La salita de presentaciones de mi colegio
Osvaldo Andreas, en honor a mis antepasados alemanes
Ha sido todo bastante intenso, pero entretenido al mismo
tiempo. Para resumir, he de decir que en mi curso somos 20, y hay gente de
muchos lados: de EEUU, Irlanda, Australia, Trinidad y Tobago (apuesto que
muchos de ustedes ni siquiera sabía que había un país con ese nombre, manga de
ignorantes), Canadá, China y una compañera de Argentina, así que al terminar el
día con un exceso de información en la cabeza al menos tengo alguien con quien
hablar en español.
De hecho me ha pasado que me siento bastante torpe hablando
inglés… yo que me creía el Profesor Campusano de la lengua inglesa, pero no señor!
Entenderle a esta gente inglesa que a veces tiene acentos muy cerrados me
cuesta bastante por momentos (sobre todo en las mañanas cuando estoy muerto de
sueño), pero lo bueno es que en el curso ya nos hemos ido haciendo pseudo
amigos entre todos y siempre hay alguien a quien preguntarle o a quien
copiarle. Además, tengo el consuelo de que la niña de China (que es muy
chistosa en todo caso) siempre está más perdida que yo.
Dentro de mis clases, tengo acondicionamiento físico (con un
profesor negro bastante estupendo que al parecer fue primer bailarín en El Rey
León y coreógrafo en el Cirque du Soleil), canto grupal y personal (con una
profesora mexicana mu y graciosa), movimiento, danza, actuación, voz hablada,
coro, “acting through song” (o sea, actuación a través de canción) y otra cosa
que se llama research no sé cuánto y que en realidad todavía no entiendo bien
de qué se trata.
Dentro de lo más curioso que me ha pasado en estas clases,
fue en la clase de coro, donde una de las canciones que cantamos tenía cierta
onda de samba, y la profesora nos hizo empezar a movernos según lo que “sintiéramos”
de la música. Mientras todos hacían cualquier cosa, yo hice unos humildes pasos
que no sé si son de samba, de cumbia o de la refalosa, pero al final de la
clase la profesora me felicitó (y también a la niña argentina) por mis naturales
dotes dancísticos latinos. Y en la clase de movimiento, gracias a mis seductores
movimientos de caderas una compañera gringa me tildó de “latin lover”.
Esto me ha enseñado una gran lección: en el fondo, la
solución a nuestros problemas no pasa por cambiar nosotros, sino por situarnos
en contextos donde nuestros defectos sean menores a los del resto. Así, si
usted es malo para la pelota y quiere ser seco, no se esfuerce; más bien,
váyase a vivir a un lugar donde todos sean igual o más malos que usted. Si
usted se siente gordo, vaya a vivir entre obesos mórbidos, y se sentirá todo un
atleta. Si usted es feo, búsquese una familia de babuinos, y en medio de ellos
será tan lindo como Brad Pitt (o mi profesor de acondicionamiento físico).
Pijamas para hombres adultos en una tienda llamada Primark o algo así.
Ésta es la clase de cosas que sólo se pueden
aprender cuando uno viaja. Así que mientras ustedes celebran el 18 de septiembre
sin saber (como buenos chilenos) qué es lo que realmente se conmemora ese día,
les dejo este educativo video sobre el verdadero significado de la independencia:
Se ve genial el curso y los pijamas. Te voy a interrogar sobre Wicked entonces, deberías escribir todas las semanas, reseñas de las obras y conciertos que veas allá. Obligación que vayas a ver la Sinfónica de Londres.
¡Qué manera de hacerme reír! ¡Qué moraleja más saludable! Para qué achacarnos, mejor hacernos la vida más fácil. ¡Cómo no te hay comprado cámara aun! Bueno, al menos te quedan muchos meses para sacar fotos.
Creo que acabas de descubrir algo que muchos acá lo llevan en la sangre... rodearse de gente en la cual uno se sienta seco jajajajajaj....ya sabes jajajjaja
Que lindo lo que cuentas. Se lee que estás feliz amiguito :) Espero que cuando nos veamos nuevamente tengas de mascota un kiltro londinense, ellos también necesitan un hogar. Adopta uno!
se te lee muy bien maestro, qué bueno haberme conectado a tiempo para tener tu blog... estaba recordándote y preguntándome en qué andarías en tu postulación a Londres. Gracias por postear... ya voy a convencer a Alfredo Lamadrid para que te comente semanalmente, o por lo menos a Delfín Quispe aquí en la tierra media. Ánimo con el posh y el cockney, son más complicados que el gringo común y corriente, pero pucha que suenan mejor! Cheers mate!
Se ve genial el curso y los pijamas.
ResponderBorrarTe voy a interrogar sobre Wicked entonces,
deberías escribir todas las semanas, reseñas de las obras y conciertos que veas allá. Obligación que vayas a ver la Sinfónica de Londres.
¡Qué manera de hacerme reír!
ResponderBorrar¡Qué moraleja más saludable! Para qué achacarnos, mejor hacernos la vida más fácil.
¡Cómo no te hay comprado cámara aun! Bueno, al menos te quedan muchos meses para sacar fotos.
Creo que acabas de descubrir algo que muchos acá lo llevan en la sangre... rodearse de gente en la cual uno se sienta seco jajajajajaj....ya sabes jajajjaja
ResponderBorrarEstaré pendiente de tus actualizaciones
ajjajajjajaj me encanta leerte. besos desde acá. te lees feliz!
ResponderBorrarQue lindo lo que cuentas. Se lee que estás feliz amiguito :) Espero que cuando nos veamos nuevamente tengas de mascota un kiltro londinense, ellos también necesitan un hogar. Adopta uno!
ResponderBorrarse te lee muy bien maestro, qué bueno haberme conectado a tiempo para tener tu blog... estaba recordándote y preguntándome en qué andarías en tu postulación a Londres. Gracias por postear... ya voy a convencer a Alfredo Lamadrid para que te comente semanalmente, o por lo menos a Delfín Quispe aquí en la tierra media. Ánimo con el posh y el cockney, son más complicados que el gringo común y corriente, pero pucha que suenan mejor! Cheers mate!
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