La última vez que escribí, me excusé por haberme tomado más
de dos meses desde la última vez. Como soy un hombre de tradiciones, comienzo
esta vez pidiendo excusas nuevamente. Esta vez fueron 3 meses, es decir, me
superé a mí mismo, algo que este año en el curso nos han recalcado con mucho
ahínco y tesón. Así que comienzo estas
líneas con el seductor consuelo moral que nos entrega la auto superación, la
auto ayuda y Paulo Coelho.
Retomando la historia de mi vida académica ahí donde la
dejé, en marzo tuve dos momentos álgidos: uno fue el “audition exam”, donde
presentamos una canción y un monólogo ante una comisión de personalidades del
teatro musical (que nos destrozaron a todos sin compasión), y luego el
“Showcase”, donde cada persona del curso tenía que hacer su gracia en 90
segundos de canción y 90 segundos de texto hablado, para un público principalmente
de agentes, directores de casting y amigos o parientes –en mi caso, nada de
parientes porque son todos unos vacas y ninguno me vino a ver. En este video
pueden escuchar la canción que cantamos a dúo con mi amiga Erikka, del musical
“Aída”:
Luego del “Showcase” tuve dos semanas de vacaciones, y luego
de un par de días de relajo sufrí la visita de mi hermosa María Jesús Weltz,
importada directamente desde Chile. Tuvimos unos lindos días de paseos varios
por Londres, ver musicales –obviamente fuimos a Los Miserables-, museos y
demases, y luego tomamos un tren rumbo a París, así como quien va a Rancagua
desde Estación Central.
Dándole castañas de Caju a las ardillas. Aca las ardillas no comen cualquier mugre, no señor!
Guerra de almohadas en Trafalgar Square.
Como mi dominio del francés es tan bueno como mis
habilidades en el patinaje artístico, dejé que la Jesu hiciera todo el trabajo
de hablar con la gente. Yo sólo me dediqué a comer y a pagar las cuentas, y a
admirar la ciudad, que es de los lugares más increíbles que he conocido. Talca
se queda bastante chico al lado de París, que quieren que les diga.
En la punta de la iglesia Sacre Couer. Al fondo, la Torre Eiffel.
Recorrimos Montmartre, subimos al techo de la Basilica del
Sacre Coeur, pasamos por fuera del Moulin Rouge –que no tiene nada que
envidiarle a esos cafés dudosos del centro de Santiago-, fuimos al Hotel de los
Invalidos –que adentro tiene una “capilla” gigantesca construida por Luis XIV
(o sea, no por él, pero fue su idea y otros trabajaron por él, pero él se llevó
todo el crédito, guatón cochinón no más), y donde tuvimos la suerte de ir a la
hora en que tocaban el órgano, y la desgracia de escuchar una señora,
supuestamente cantante, haciendo la peor rendición del Ave María que alguien
podría hacer jamás. Hasta Gaspar, el perro de mi casa en Chile que se come los
chocolates que uno esconde en el cajón y luego vomita en la alfombra, podría
cantar con mejor afinación y sentido humano.
Chocolates y galletas por doquier
The Bells of Notre Dame
Conocimos la Catedral de Notre Dame, caminamos
románticamente por la rivera del Río Sena, y pasamos por una serie de parques y
edificios y puentes y calles increíblemente bonitos. Tuve un momento de
epifanía que me transportó a séptimo básico cuando pasamos frente a las ruinas
del monasterio de Cluny, que probablemente ninguno de ustedes, gente ignorante,
sepan qué es. Pero probablemente un par de mis viejos compañeros de colegio lo recuerde.
Entre otros muchos lugares que recorrimos, pasamos también
por la Torre Eiffel, que comparada con el resto de las maravillas de la ciudad,
es bastante horrenda. Personalmente me quedo con la Torre Entel.
Mención especial para Versalles, realmente impresionante,
tanto el interior, como los jardines (que deben tener la misma extensión de
Talca entera), como los palacios “chicos” dentro de los jardines. Estuvimos
todo un día y no pudimos recorrer todo. Y unas viejas rateras que atendían en
la entrada me obligaron a dejar mi bolsa de comida en custodia, y cuando
salimos al final del día ya se habían ido, y perdí mi hermoso queso brie, y dos
croissant, y un jugo de naranja a medias y un chocolate Crunch. Estoy
analizando medidas para que me los retornen.
El patio de atrás de la casa
La aldea medieval que María Antonieta mandó construir porque le gustaban las cosas medievales
La casa de veraneo de la vieja esa
También en París tuvimos el placer de compartir unos crépes
callejeros (deliciosos, eso sí) y unas cervezas con mi querido amigo señor
Panchuco Alvarado, que ya lleva unos años allá estudiando las locuras de la
música contempoelectroránea.
Luego de 3 hermosos días y medio París, nos tomamos un tren
(bastante venido a menos) rumbo a Niza, a visitar a un tío de la Jesu
(Cristián) que vive allá, que nos atendió como reyes y que nos sacó a pasear a
unos lugares impresionantes y nos llevó a comer a unos restaurantes más
impresionantes aún. Creo que la "Cote d'azur" y la “Provence” francesa es de los
lugares más bonitos que he conocido. Pueblos medievales en la punta de un cerro;
ciudades como Niza o Antibes al borde del mar, con construcciones de la Edad
Media o del Imperio Romano; paisajes increíbles, y oh Dios, qué comida.
Bicicleteando en Niza
La Côte d'Azur
Hermosa panadería
Ravioles, Gnocchi, ¿qué?
Además de conocer estos lindos lugares y gozar de la cocina
local, aproveché este viaje para hacer una pseudo investigación cultural-geográfico-culinaria,
preparándome para mi rol de panadero en el musical The Baker’s Wife, que empezaríamos a ensayar con mi curso a la
vuelta de Francia, y que por esas hermosas casualidades de la vida, se
desarrolla en la región de la Provence y el pan (y sus variedades francesas) es
uno de sus temas principales.
La caleta de Antibes
Gourdon
Las callecitas de Gourdon
Restaurant "Nido del águila", al borde del abismo
Así que luego de una magnífica semana en Francia, volvimos a
Londres, donde yo empecé con los ensayos de la obra esta y la Jesu se dedicó a
recorrer tiendas de ropa mientras yo estaba en clases. Aprovechamos esos días
para seguir paseando por la ciudad en las tardes y mis días libres, y también
para seguir viendo obras varias. Entre otras, fuimos a ver el Fantasma de la
Opera, donde nuevamente aproveché de saludar al excelente Gerónimo Rauch y nos
quedamos un buen rato hablando con él y con la actriz que hace de Christine.
Vimos también Urinetown, una de las mejores obras que he visto desde que estoy
en Londres. Una maravilla, al igual que Once, que volví a ver mientras la Jesu
lloraba en su asiento.
Con el Fantasma y Christine
Después de Semana Santa, la Jesu se volvió a Chile, así que fue
una triste despedida en el aeropuerto, y una vuelta en metro hasta mi casa
bastante deprimente. Pero lo bueno fue que con los ensayos de The Baker’s Wife tuve bastante con qué
distraerme. Este musical es algo así como el “big show” del año en mi curso, ya
que se presenta en el teatro de la universidad, con su buen nivel de producción
y todo eso.
Diseño de mi vestuario
Tal como en la Beggars’
Opera, el proceso de ensayo de The
Baker’s wife fue para mí una experiencia increíble, de mucho aprendizaje, y
tuve la suerte de trabajar muy de cerca con el director Joe Deer. Joe vino
directamente desde Ohio (EEUU) para trabajar con nosotros, y es uno de los
directores más entusiastas y apasionados que he conocido, además de un
excelente profesor, y un tipo muy cálido. Fue un lujo poder ser dirigido por
alguien que conoce y quiere tanto el teatro musical.
La obra se trata básicamente de un panadero que llega con su mujer (mucho más joven que él) a vivir a un pueblo chico francés. Como la mujer es muy joven y bonita, todos los miran raro, y algunos hombres del pueblo la jotean hasta que uno de ellos consigue conquistarla y ella arranca con él. El panadero se deprime y deja de hacer pan, así que el pueblo se desespera por no poder tener pan decente y hacen un plan para encontrarla y que vuelva con su marido. Es una especie de comedia con sus tintes trágicos, y yo tuve el privilegio de interpretar al panadero. Y como en mi curso hay muchas mujeres, el rol de la mujer del panadero lo repartieron entre dos actrices que se turnaron las funciones. Así que tuve también la suerte de compartir escena en forma muy cercana con mis queridas amigas Laura y Molly. Y también tuve la hermosa oportunidad de tirar pedazos de pan con toda violencia al resto del elenco.
Con Joe, Laura y Garret
El panadero, sus mujeres y el ladrón de mujeres
Micrófono n°1
Tuvimos 6 funciones en el teatro de la universidad, así que
fue algo así como mi primera experiencia en una obra grande en Londres, actuando en inglés y qué se yo. Después de esto, empezamos con una nueva unidad del curso
que se llama “Extended performance”, que consiste en presentar una especie de
espectáculo en un contexto fuera del teatro. En nuestro caso, vamos a
presentarnos en algún lugar de la municipalidad de Camden, haciendo una especie
de intervención teatral-musical en la calle. Estamos en proceso de creación del
asunto, así que todavía no sé que irá a resultar.
Todos aman al panadero
The Baker and his lovely mujeres.
Elenco, orquesta y técnicos del asunto
Aparte de la universidad, después de la Baker’s wife me
salió mi primer trabajo como actor por estos lados. La profe de actuación que
tuvimos a principios de año vio la obra, y me llamó para actuar en una
producción de “La Tempestad” de Shakespeare que ella está dirigiendo y que se
presenta a principios de julio en el Minack Theatre, que es un teatro al aire
libre, construido en un acantilado al borde del mar en el extremo sur-oeste de
Inglaterra. El lugar se ve bien impresionante, y es el lugar perfecto para
presentar esta obra (que para todos los incultos, transcurre en una isla
misteriosa y casi deshabitada). Y aparte de eso lo he pasado muy bien
conociendo a un grupo de gente totalmente nuevo, y ensayando en un ambiente de
trabajo fuera de la escuela. Obviamente es un buen desafío, ya que es en inglés
antiguo, pero espero de aquí a octubre aprenderme mis líneas.
Y otra actividad que ha tenido un gracioso desarrollo los
últimos meses ha sido nuestro grupo con la Berni Batlle y el Shico, que se
llama “La China Veleidosa”, nombre que en algún momento propuse medio en serio
medio en broma, y bueno, ahí quedó. Como decía Eros Ramazotti, “son las cosas
de la vida”.
Aprovechando también la visita de Jose Batlle (hermano
Batlle n° 42) que se nos unió con su charango y su melodiosa voz, tocamos en un
evento en la Embajada de Chile y otro en una universidad que no recuerdo el
nombre, así que es de esperar que la cosa siga adelante. Por ahora les dejo un
lindo video de nuestra tocata:
Otra efeméride de este período, fue que hace un par de meses descubrí
que tengo familiares (de tercer grado, pero familia al fin) viviendo en
Londres. Anduvo de visita mi tío Alejandro Novoa, quien me invitó a una linda
comida en la casa de su hija María de los Ángeles (es decir, mi prima) y de su
marido Mario (el marido de mi prima, no de mi tío), a quienes no conocía pero
conversando y tomando unas copas de vino vimos que tenemos varios amigos en
común.
Para finalizar este relato, una reflexión sobre el clima, tema favorito de los ingleses para quebrar el hielo de cualquier conversación incómoda (o sea, el 90% de las conversaciones. Cuando toman alcohol, este porcentaje baja al 49%). La última vez que escribí me quejaba del frío y de los días cortos. Ahora que el verano ha llegado, han sucedido hitos muy interesantes:
- es la primera vez que salgo a la calle sin chaqueta o bufanda desde que estoy acá
- los días ahora son extremadamente largos. Amanece tipo 4.30, y se oscurece a las 10. Una maravilla.
- la semana pasada fue la primera vez que salgo a la calle sin chaleco, o polerón, o jerséy.
- ahora duermo con un plumón en vez de dos.
Seguramente olvidé alguno que otro detalle sabroso de este
tiempo. Si lo recuerdo, lo anotaré en mi libreta de comunicaciones y se la
contaré a todo aquel que me venga a visitar. No quiero terminar sin antes hacer
una reflexión sobre este mundial y nuestra selección de fútbol, que acaba de
vencer a Australia mientras yo observaba el partido tomando una cerveza Guiness
rodeado de australianos: